domingo, 17 de septiembre de 2017

4 razones por las que las personas exitosas ya no compran ni casa, ni carro

La percepción de los millennials ha cambiado, ellos prefieren disfrutar la vida sin atarse a un préstamo de años y años. Mire por qué.



La estabilidad es una palabra que los jóvenes han borrado totalmente de su léxico, incluso les aterra el hecho de tener que estar durante años en un puesto de trabajo haciendo lo mismo toda la vida, incluso permanecer en su país sin darse la oportunidad de conocer y experimentar cosas nuevas.
Para ellos el mundo es un lugar lleno de sorpresas que se debe explorar para descubrir culturas, personas y lugares. La biodiversidad del mundo enriquece la vida de una persona, alegra el alma y el cuerpo porque estas jamás se borran de la cabeza y de hecho son las que hace felices a los hombres.
De acuerdo con Emprendiendo Historias, hay investigaciones que señalan que los jóvenes no  están comprando ni apartamento ni carros  costosos, porque se han decidido preferir el alquiler, el arriendo temporal les permite moverse de un lado a otro cuando lo necesiten, Es más, la página asegura que esta generación se convirtió en la“Generación de la renta”.
Entre las razones de sus decisiones, según explican algunos sociólogos está la del miedo de adquirir préstamos grandes en un periodo muy largo, consideran que 10, 15 o 20 años dedicados al pago de una vivienda agota e implica dejar de gastar o invertir en cosas que realmente los satisface.
Y esta forma de pensar se debe en gran parte a que los jóvenes han replanteado el significado de éxito y felicidad, para ellos el verdadero sentido de la vida lo tiene las experiencias, es decir, que para ellos es muy valioso invertir su dinero en deportes extremos, viajes o negocios que apenas comienzan. Los millennials quieren emprender y ser sus propios jefes.
Además de estas, hay cinco razones más que motivan a los jóvenes a decir “NO” a la inversión en una casa, un apartamento y hasta en una familia:
1. Las compras pierden su valor con el tiempo: financieramente y significativamente, pues cuando usted por ejemplo compra un carro, en tan solo un año o incluso menos el vehículo termina valiendo menos de lo que costó cuando salio del concesionario.
Y peor aún si usted hace el trámite para obtener un crédito, pues muchas veces las personas firman contratos hasta por cinco años y cuando terminan de pagar el carro, este no está en buenas condiciones, ya ha salido de él por “x o y” motivo y por supuesto en una venta no consigue ganancias sino más bien pérdidas.
Por otro lado, la finca raíz aunque día a día se valorice más, tiene un problema y es que en algunas ocasiones es difícil salir de ella al momento de venderla, porque usted puede durar seis meses o más en ese proceso, por eso muchos suelen sacarle provecho arrendándolo.
Sin embargo, este punto es mucho más que eso, pues el valor al que aquí nos referimos tiene que ver con lo importante que es el tiempo, aquel que nadie puede robar pero que si puede quedar en la memoria por siempre.
2. Los bienes materiales no son tan importantes: los jóvenes de hoy son ambientalistas, piensan en la sobrepoblación, en el consumo y en el cambio climático, por esta razón es que incluso aseguran que no quieren tener hijos. Los millennials prefieren pagar Uber o taxi, o  quedarse en un apartamento de vacaciones encontrado en una plataforma como la Airbnb, que tener su carro o casa propia.
Esto es porque pueden visitar distintos lados y porque pueden hacer que su tiempo sea más productivo, como son personas que todo el tiempo cambian de decisión, durante tres años pueden tener un cargo laboral estable y al siguiente simplemente deciden irse del país.
3. Comprar cosas trae muchas preocupaciones: los millennials quieren tener una vida tranquila sin restricciones ni cosas que los agobie. Piensan que la tranquilidad es clave para ser feliz y llevar una vida exitosa. Esta es otra razón para no comprar casa ni carro, pues con estas adquisiciones tienen que estar pensando continuamente en gastos y reparaciones, además de vivir con la zozobra de la inseguridad.
4. Las experiencias permiten hacer amigos: ya lo ha dicho la ciencia, gastar dinero en experiencias hace más felices a las personas que hacerlo en comprar cosas materiales nuevas. Una mala experiencia en un viaje puede terminar siendo una historia fantástica de contar. Es más, James Hamblin, escribió en uno de sus artículos según cita Emprendiendo Historias que “resulta que a las personas no les gusta mucho escuchar acerca de las pertenencias de los otros, pero sí escuchar de la última película que vieron”.

jueves, 14 de septiembre de 2017

10 Rasgos que Distinguen a las Mujeres Bellas



Lo que hace a una mujer atractiva es la manera en la que ve la vida, su personalidad y la forma que tiene de tratar al resto. Más allá de sus características físicas, son otras cualidades las que las hacen hermosas ante la mirada de cualquier persona. Les dejamos 10 rasgos cruciales de toda mujer valorada por poseer una belleza auténtica.

1. Su seguridad

Una mujer bella posee fortaleza mental, por lo que no duda de sí misma. Es una mujer que sabe cuándo decir no, que no teme a ser juzgada, pues admite sus defectos. Además, sabe perdonar y si se cae es capaz de levantarse por sí misma.

2. Su sentido del humor


Una mujer bella sabe reírse de sí misma, no teme al ridículo. En situaciones sociales puede romper el hielo y siempre es capaz de agregar una cuota de humor a las cosas.

3. Su sonrisa


Una mujer bella, por más cliché que suene, sabe que una sonrisa es su mejor complemento. La hace linda de por sí, pues da la cara a la vida sonriendo, contagiando y entregando al resto.

4. Su autenticidad


Una mujer bella está consciente de que no hay nada más sincero que mostrarse tal y cómo es, sin importarle “el qué dirán”. Son mujeres que no se comparan con el resto, viven la vida libres y desinhibidas, en definitiva, disfrutan con su forma de ser.

5. Su inteligencia


Una mujer bella es la que se cultiva día a día, que lee, que investiga, y que potencia sus conocimientos. Además, es la que desarrolla su intelecto de diferentes maneras, consciente que no lo sabe todo y aprendiendo de sus experiencias.

6. El amor por sí misma


Una mujer bella sabe que no es perfecta, pero acepta positivamente cada una de sus imperfecciones. No le importa ser llamada “bonita” o “fea”. Una mujer que se ama tal cual es no establece relaciones para “estar completa”, sabe que la felicidad depende solo de ella misma.

7.  Su valentía


Una mujer bella sabe que no es la ausencia de miedo lo que la hace valiente, sino saber superarlos. Una mujer valiente, que enfrente sus temores y que se salga constantemente de su zona de comodidad, es una mujer que cualquier persona querrá tener a su lado.

8. Su misterio


Una mujer bella sabe producir curiosidad e intriga en el resto. Reserva sus asuntos personales solo para ella y su círculo más cercano, siendo capaz de cautivar a cualquiera que la conozca.

9. Su opinión propia


Una mujer bella no se deja llevar por lo que dicen los demás, crea su opinión en base a lo que ella considera y cree. Investiga, reflexiona y sabe cómo debatir con argumentos. Es una mujer queno teme equivocarse y acepta el punto de vista de los demás si son válidos.

10. Su independencia


Una mujer bella es la que puede salir adelante sola, y que no depende de los demás para hacer las cosas. Es una mujer que tiene sus propios intereses y pasatiempos, sin miedo de hacerse cargo ella misma de sus asuntos.
Vía: Peru

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Las personas que hablan solas no están locas, en realidad son genios

Muchas veces se piensa que el acto de hablar sólo refleja un estado de locura o de algún tipo de alteración de la conciencia . Si ves a alguien hablando solo sueles pensar que está haciendo algo vergonzoso, que está bajo los efectos de alguna sustancia o simplemente que está loco; y si alguien te llega a ver a ti hablando solo a lo menos te dará un poquito de timidez… Pero la verdad es que no debería, porque muchas de las personas que tienen el hábito de hablar solas son realmente muy inteligentes. 
Cuando se piensa en voz alta se está pensando las cosas en varios planos, primero existe la imagen mental que tenemos acerca de la cosa en la que estamos pensando y luego, al decirla en voz alta, la estamos acercando a la acción. Hablar es un acto, que tiene efectos importantes en nuestro mundo circundante. Hay un dicho que lo ejemplifica muy bien:
“Cuida tus pensamientos, se convierten en palabras. Cuida tus palabras, se convierten en acciones. Cuida tus acciones, se convierten en hábitos. Cuida tus hábitos, se convierten en tu carácter. Cuida tu carácter, se convierte en tu destino.”
Se ha demostrado que ciertas personas reconocidas por su inteligencia solían decir sus pensamientos en voz alta, Albert Einstein era una de ellas.
einstein
Un estudio realizado por los psicólogos Daniel Swigley y Gary Lupyan del Quarterly Journal of Experimental Psychology concluye que hablar solo es beneficioso, especialmente cuando se trata de ser eficiente en ejecutar una tarea. Los académicos hicieron un experimento donde le pedían a 20 personas que buscaran en un supermercado una rebanada de pan o una manzana. Aquellas personas que repetían la palabra del objeto que buscaban eran los primeros en encontrarlos.
Esto se debe a que al decir las cosas en voz alta se está reforzando un mensaje, se está ayudando a la memoria trabaje más rápido y logra que las cosas que se mencionan se asocien a más de uno de nuestro sentidos.
Sin embargo, el estudio también encontró que repetir las cosas en voz alta sólo ayuda cuando ya estamos familiarizados con el aspecto de un objeto, ya que al decir su nombre activamos las propiedades visuales de este en nuestro cerebro y lo reconocemos más rápido. Por otra parte, si no sabemos cómo luce un objeto y lo tratamos de visualizar, sólo nos confundiremos más.
personas que hablan solas son genios
Además de ayudarnos a ser más eficientes en hacer las cosas que queremos, hablar en voz alta nos refuerza nuestros aprendizajes, nos ayuda a organizar nuestros pensamientos y también a calmar los nervios. Si estás en un momento donde sientes la cabeza saturada y desorganizada, una buena forma de ayudarte es decir tus pensamientos en voz alta; hablar contigo mismo te será de buena ayuda.
Por último, hablar con nosotros mismos nos ayuda a lograr nuestros objetivos porque ponemos atención sobre todo en aquello que estamos diciendo, refuerza nuestras creencias,nos entrega perspectiva, nos ayuda a regular nuestras emociones y a evitar distracciones innecesarias.
Las personas que hablan consigo mismas se han dado el tiempo de escuchar su voz interna,se logran conocer aún más, refuerzan lo que piensan y luego no tienen problema con decírselo al resto. Si sueles tener conversaciones contigo mismo y tiendes a decir tus pensamientos en voz alta,has encontrado un nuevo motivo para sentir orgullo! 

miércoles, 12 de julio de 2017

¿Eres parte de la generación James?

Además de héroe deportivo, representa una tendencia dentro de la Generación Y: 
jóvenes capaces de alcanzar cualquier meta y cambiar el mundo

Más que un ídolo del fútbol, James Rodríguez, nacido en 1991, es símbolo de una generación de jóvenes colombianos que hacen parte de la llamada Generación Y, bautizada así en 1993 por la revista Advertising Age. Según las definiciones de la socióloga estadounidense Kathleen Shaputis, tiene características de los “milenarios” y algo de los “Peter Pan”, es decir, posee mente y talento de avanzada y a la vez no quiere desprenderse de comportamientos adolescentes forjados desde la niñez. Por ejemplo, creció apegado a la serie de dibujos animados Supercampeones y al Play Station. Su familia y sus amigos recuerdan que desde los cinco años de edad, cuando no estaba pateando un balón en la calle la pasaba sentado frente al televisor viendo las aventuras de Oliver Atom. 

En la cancha de los colegios donde estudió en Ibagué o en la Academia Tolimense era común oírlo gritar las consignas de Oliver: “El balón es mi amigo”, “Cuanto más entreno, más suerte tengo”. Viendo esa serie todas las tardes después de entrenar, empezó a entender qué significa “ser amigos en la cancha”, “tener corazón”, “ser valiente”, “luchar por lo que se ama”, “ser fanático”, “pensar positivamente”. Mientras se entretenía, James aprendía valores gracias a esa manga japonesa y los utilizaba a su favor en los equipos infantiles y juveniles en los que siempre marcaba la diferencia como su admirado Oliver.

Paralelamente, el colombiano hizo parte de lo que los sicólogos llamaron la generación Play Station: niños que crecieron inmersos en los videojuegos, para bien o para mal. En el caso de James, para bien. Uno de los primeros regalos de Navidad que recibió fue una consola y entre los juegos que ofrecía siempre prefirió el fútbol. César Núñez y Felipe Gómez recuerdan días completos jugando play con su amigo desde cuando tenían siete años y todavía cuando se reencuentran hacen lo mismo. “Somos adictos al Play y James siempre nos gana”, insiste Felipe. 

En los equipos donde juega “arma parche” de amigos para el Play. A quienes no saben jugar les enseña y los vuelve tan aficionados como él hasta disputar “campeonatos de vida o muerte”. Durante las eliminatorias para Brasil 2014, James organizó uno entre los miembros de la Selección Colombia y él fue el supercampeón. Hay testimonio en Youtube y fotos en su cuenta de Instagram. Derrotó en la final a Juan Fernando Quintero.

Una de las emociones más grandes de James Rodríguez fue verse representado como figura del fútbol mundial en la versión Play Station Fifa 2014 como James, jugador del club francés Mónaco. Ahora, en la versión Fifa 15 goza más porque ya es el James del Real Madrid, en medio de un hiperrealismo que lo asombra, junto a los futbolistas que antes idolatraba y con los que ahora compite. 

Como le ocurre a la mayoría de jóvenes del siglo XXI, su apego al mundo digital parece un chip que le implantaron en la piel. En los partidos encarna su propio personaje y lo vive como si estuviera jugando sobre el césped de los principales estadios del mundo. Antes asumía la figura de Cristiano Ronaldo, ahora juega con él en la pantalla en la noche y en la mañana en la cancha. Hoy, a punto de cumplir 24 años de edad, sigue dedicando horas a su diversión preferida en una pantalla gigante con resolución 4K y defiende su rutina ideal: levantarse temprano para ir a entrenar, regresar a casa a medio día, almorzar, hacer la siesta y levantarse a jugar Play. 


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A veces el tema es motivo de discusiones con su esposa Daniela. Antes las peleas por su afición desmedida eran con su mamá Pilar y su padrastro Juan Carlos, porque no estudiaba, porque no dormía bien, “porque no hacía más”. Pilar dijo recientemente: “Lo único que le he tenido que prohibir es que juegue tanto Play Station, es impresionante, y todavía no lo ha superado”. 

Sin embargo, con el tiempo ellos advirtieron que lejos de ser un vicio esos videojuegos operaron, en el caso de James, como una herramienta pedagógica que fortaleció su personalidad en aspectos como convicción, concentración, análisis de jugadas y partidos, amor por su deporte. Sus allegados no creen que sea consciente de eso, simplemente lo disfruta como todo en su vida: sin trascendentalismos. 

Otra característica de esta nueva generación: cuando es a trabajar a trabajar, cuando es a gozar a gozar se dijo, sin los excesos de la generación X representada en nuestro fútbol por figuras indisciplinadas, desordenadas e inconstantes como Asprilla o Higuita. James creció guiado por su padrastro, en un hogar estable que trabajó siempre en función suya para lograr el objetivo de ser futbolista profesional. La disciplina, la convicción y la perseverancia que adquirió en casa y a través del deporte lo transformaron en un muchacho hogareño, juicioso, introvertido y a la vez con metas concretas. Se concentra en lo que le interesa hasta lograr los resultados que busca sin dejarse obnubilar por los triunfos, el dinero y la fama. 

¿Qué más hace diferentes a los “jamesinos”? El factor espiritual. Como Falcao García y la mayoría de los actuales jugadores de la Selección Colombia, James es muy religioso y esa fuerza interior le permitió madurar a la fuerza en Argentina, siendo adolescente, y construir su propia vida a los 18 años en Europa, ya casado. No cualquiera asimila un tránsito tan rápido de su casa a ser padre de familia y estrella del mundo del fútbol globalizado.

En James, su vida, un retrato de país a través del fútbol, cuento: “reza antes de salir de la casa, en el vestuario antes de saltar a la cancha y al volver. ‘Soy cristiano. Creo mucho en Dios. Me ayuda. Me acompaña’. Se detiene siempre en el Libro de los Salmos. Cuando el éxito es tan grande y vertiginoso hay que tener los pies en la tierra y repite: ‘Teme a Dios y huye del mal. Que él sea quien dirija todos tus pasos’. También las publica en su Twitter para que sus millones de seguidores se contagien de la energía y se la devuelvan”. 

Más que una pose es un estilo de vida, una tendencia entre los deportistas colombianos de alto nivel, modelo siglo XXI. Por ahí llegan al civismo y a la solidaridad, haciéndole el quite a lagartos de todas las clases. Sin embargo, el éxito y el dinero no son para todos. En el libro se retrata a 14 amigos de infancia de James que tenían talento similar o incluso mayor, pero solo él llegó a la cima, porque tiene la mezcla perfecta de todas las cualidades de la generación, incluso la alegría y la irreverencia. Basta verlo bailar el Ras Tas Tas con los de la Selección para saber cómo disfrutan de la vida más allá de sus responsabilidades. Y si de lujos se trata, compró un BMW 750il color blanco, el modelo preferido de James Bond. Detalles para acercarnos a una personalidad de época, a un héroe deportivo que seguirá haciendo historia. 
Fuentes: Revista Cromos - El espectador